Los desafíos de la empresa familiar

Alrededor del 90% de las empresas en España son compañías familiares, lo que supone un 57% del PIB nacional. Estos datos evidencian la relevancia de este tipo de empresas para la economía española.

Hablar de empresas familiares implica hablar de compañías con características diferenciales, entre ellas, que la familia es el mayor poseedor de capital, y por lo tanto, controla el negocio en el ámbito político y económico y participa en él. Por otro lado, la familia concibe la empresa como un proyecto de vida de varias generaciones, en el que los valores y la cultura familiar están muy arraigados y determinan, en gran medida, la estrategia empresarial. Otro aspecto de las empresas familiares es que pueden contar con mayor dificultad de acceso a la financiación debido a la ausencia de un grupo de accionistas fuerte que respalde sus decisiones.

Este tipo de empresas se enfrentan a una serie de retos. Uno de ellos es la internacionalización, que a veces se percibe como un desafío arduo y lleno de incertidumbre. Es cierto que se trata de una de las estrategias más complicadas para una organización, pero también asegura la supervivencia en muchos casos. Para ello es imprescindible contar con una buena estrategia de expansión, conocer los propios recursos, contar con la formación adecuada en directivos, conocer el mercado y el valor añadido que se puede aportar en él. La diferenciación es una de las claves del éxito empresarial.

Otro de los desafíos de las organizaciones familiares es la innovación. Innovar no significa renunciar a los valores y tradiciones de la empresa, sino darle los recursos y la formación necesaria a las nuevas generaciones, apostar por el mantenimiento del espíritu emprendedor, la responsabilidad social empresarial y que la organización entienda que la innovación, como proceso bien implantado, reporta resultados positivos. En este sentido, la empresa familiar también se enfrenta a la digitalización. Todas las compañías y particularmente las de tipo familiar, se enfrentan al reto de saber identificar y aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo digital, ya que la digitalización se ha convertido en un factor decisivo para crecer. Este salto al ámbito digital supone la aparición de nuevos perfiles tecnológicos  y la necesidad de formar a los trabajadores en competencias requeridas para esta nueva era. La capacidad de adaptación al entorno es crucial para que la empresa salga adelante.

La dimensión también se considera un reto para las empresas familiares, ya que a menudo, el pequeño tamaño que suele tener la empresa familiar dificulta la competitividad y las inversiones. Una de las opciones emergentes es recurrir a un asesor externo que, además de ser independiente, esté alineado con los objetivos empresariales y preste apoyo a la organización, fundamentalmente en temas de financiación.

Es un hecho la gran influencia de las organizaciones de tipo familiar en la actividad económica global así como los numerosos desafíos con los que cuentan. Es por ello que deben ser abordados y transformados en oportunidades que garanticen la sostenibilidad de las empresas familiares.

Natalia Caselles Burillo

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