Las claves de la innovación empresarial

La revolución digital está cambiando el mundo a una velocidad vertiginosa. Esto trae consigo la necesidad de nuevas estructuras organizativas, nuevos esquemas de asignación de recursos, nuevas políticas de gestión del talento y apertura al cambio en las culturas corporativas.

Para discurrir el modo de hacer frente a un entorno cuyo única constante es el cambio, la multinacional Schneider Electric y EXPANSIÓN organizaron recientemente una jornada, Innovation at every level (Innovación a todos los niveles) en la que participaron representantes de compañías que ya han sido capaces de dar ese paso hacia adelante, como DHL, IBM, el grupo de cloud computing Salesforce, la escuela de negocios digitales ISDI o Schneider Electric.

Las claves de la innovación empresarial que fueron expuestas en esta jornada fueron: abordar una estrategia de mejora continua; invertir en proyectos disruptivos; convertir la satisfacción en la primera prioridad de la organización; apostar por la transparencia; crear entornos de colaboración entre los empleados; ayudar a generar una cultura que promueva la generación de ideas; incorporar talento joven; o involucrar a la alta dirección en el cambio organizativo.

Según Nacho de Pinedo, cofundador y consejero delegado de ISDI, «no estamos ante una época de cambios, sino ante un cambio de época. Además, se trata de una época marcada por una frenética velocidad y la ausencia de modelos a seguir. Esta incertidumbre genera una inevitable sensación de estrés, que ha de atajarse cuanto antes para dar paso a una actitud proactiva. «La única manera de mantener el liderazgo es liderar el cambio tú mismo», sentenció Javier Espuglas, vicepresidente de Planificación y Arquitectura TI de DHL Supply Chain.

Las barreras entre sectores han caído, las demandas de clientes y empleados han cambiado. Las nuevas tecnologías se han convertido en herramientas indispensables en este cambio de época, si bien lo que marcará la supervivencia de una empresa es su agilidad y su cultura corporativa. De Pinedo habla de un reto de management, no de tecnología. «La clave está en la adaptación cultural. De lo contrario, puede que no rentabilices muchas de las inversiones», coincidió Ricardo Míguez Del Olmo, de IBM.

«En los procesos de innovación la predictibilidad es imposible. Si te pasas el tiempo intentando imaginar lo que va a pasar, para cuando tengas el plan preparado y lo presentes al consejo de administración ya será tarde», advirtió Lagarrigue.

Por su parte, el ejecutivo de Salesforce sostiene que «los Millennials son los empleados y los consumidores de hoy. Ésa es la realidad. Por eso hay que escucharles». Y recordó que, al final, la cultura corporativa la forjan las personas que trabajan en la compañía.

Por otro lado, incorporar profesionales digitales a la organización no garantiza el contagio al resto de la organización. Según los expertos que participaron en la jornada, hay que apostar por las herramientas tecnológicas de colaboración. Además, destacaron la importancia de los espacios físicos y de poner en marcha muchos proyectos piloto compuestos por equipos multidisciplinares. «Una vez que consigues que el concepto cale, y que lo haga a todos los niveles de una organización, desde el CEO hasta el joven que se acaba de incorporar, se produce un efecto bola de nieve. De pronto, todo empieza a rodar», aseguró Míguez Del Olmo.

«La expresión ‘colocar al cliente en el centro de la estrategia’ debe ir mucho más allá de las palabras y convertirse en una auténtica obsesión», recomienda Otero.

«Si alguien cree que la digitalización es cara, que valor: ¿cuál es el coste de no transformarse?», se preguntó De Pinedo.

«Seamos abiertos. Debemos modificar la forma en que se toman las decisiones empresariales y se asignan los recursos pero, al final, este cambio generará una gran oportunidad para todos», concluyó Lagarrigue. A largo plazo, coincidieron todos, la cuarta Revolución Digital traerá más empleo y riqueza.

Lo único cierto es que el mundo se ha vuelto incierto. Por ello, Bror Salmelin, resalta la importancia de que las organizaciones estén preparadas para lo impredecible. Para sobrevivir en este nuevo entorno cambiante e incierto, Bror aconsejó empezar por cambiar la estructura organizativa. «Cuanto más diverso sea un equipo, mayor será la probabilidad de marcar la diferencia. Las empresas no pueden conformarse con hacer mejoras incrementales, sino que deben aspirar a desarrollar innovaciones revolucionarias, y para eso es necesario contar con el equipo de personas adecuado”.

«No sabemos con quién tendremos que competir en un futuro próximo. Puede ser nuestro competidor de toda la vida, o una start up tecnológica o una compañía de otro sector. El ecosistema cambia constantemente, lo que nos obliga a actualizar de una forma dinámica nuestras conexiones, y a buscar socios en otras partes. Por naturaleza, las alianzas tradicionales no traen nuevas oportunidades de negocio. Éstas surgen del trabajo con empresas de otras industrias, expertos, universidades, start up o centros de investigación, por ejemplo», apuntó Bror.

Por último, Bror propuso incorporar a todos los stakeholders en todos los proyectos de innovación, desde la etapa inicial. «Experimentar con ellos resultará más efectivo a la hora de desarrollar productos y servicios que verdaderamente aporten valor», indicó.

Fuente: Expansión

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